Querido Viejito Pascuero:
Quizás pienses que estoy grande para esto, y en cierta medida lo estoy. Pero te escribo para pedirte lo que mis padres -haciéndose pasar por ti- no pueden darme. Ellos se limitan al universo concreto y tangible y te borran de la existencia, quebrando sueños e ilusiones. Pero yo creo en ti, porque se que en la medida en que lo haga tu vas a existir. Por eso te puedo asegurar que hay cosas que solo tu comprenderías, y se que eres el único que se daría el tiempo de hacerme feliz.
Esta navidad te quiero pedir un libro sin fin, para no sentir el vacío que se produce cada vez que una historia llega a su final. No quiero sentir más la tristeza de dar vuelta la última página, o la idea de que las segunda parte siempre es peor, que me impide disfrutarlas de la misma manera. Es difícil dejar atrás los moldes que nos forjaron, es difícil dejar tierra firme y emprender el vuelo.
Esa dificultad me lleva a pedirte también una escalera al cielo, para ir a ver a quienes ahí residen cuando yo quiera. Para ver las cosas desde otra perspectiva, y ser no solo actor, sino espectador de mi vida. Para cruzar el arcoíris y quitarme las ganas de descubrir que hay al final.
No se si me he portado taaaan bien; pero tu que vives dentro de mi sabes que si he echo daño, ha sido sin intención. Por eso se bueno viejito, y haz que esta navidad sea una persona más feliz que el día anterior, aunque menos feliz que el día siguiente.
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