En el resguardo de la noche me deshago en el soliloquio que aúlla en mi mente. Y el silencio me ensordece, da pie a pensamientos que pertenecen a alguna luna jupiteriana. Como si no explicar, como si no entender el cauce que siguen en torrentes que chocan y se fusionan para crear frases inconexas formadas por palabras sin significado, no menos hermosas que aquellas regidas por la inteligencia de un sentido. Lo importante no es dominar el lenguaje universal, lo importante es comprender la forma propia de expresión y sintonizarla con el lenguaje propio de cada ser. Porque el conocimiento es vacío sin emocionalidad, porque no es posible comprender la felicidad verdadera hasta que no logramos ver al otro sin usar los ojos, ni escucharlo sin interponer el oído. Es esta la forma de trascender, de darle un sentido espiritual a nuestra existencia material. De recordar lo que como seres humanos hemos olvidado: que no estamos divididos en cuerpo y en mente; la mente es cuerpo y el cuerpo es mente. 
El primer paso hacia el olvido es como el primer trago de whisky; cuesta pasarlo, pero una vez lo das te percatas de que el camino no era tan difícil como creías.
La vida es corta y hay que disfrutarla
Una frase que repetimos sin creerla
No es lo mismo creer, que creer que crees, y creemos sólo cuando vemos
Pero cuando vemos ya es tarde, alguien se fue para no volver


Somos nosotros quienes tenemos el control de nuestro cuerpo
Nuestro cuerpo no tendría por qué dominar al pensamiento
Pero la inseguridad derrota, y nos entregamos al milagro
Y no es lo mismo creer, que creer que creemos

Decisiones

En un universo de posibilidades, me dejo envolver por inconclusiones que me atacan por negarles la posibilidad de completud. Mientras todo llega a su fin mis acciones quedan a medio camino, atrapadas por la duda. Quizás debí decirlo todo en su momento, ya no me queda tiempo. Y mientras caigo, víctima de mis inconclusiones, me desintegro en un saludo a la eternidad.
Lola y Paco murieron.
Y nacieron en un universo alterno
corramos al fin del mundo
donde el amor se reinventa
donde vida y muerte hacen el amor
donde nacen nuevos comienzos para nuevas historias
Y mientras voy empequeñeciendo

Todo se hace grande

y grande

y grande

y grande


La iluminación es ese momento en que te das cuenta que un imposible no es tal
Que un vicio no es necesario en realidad
Que lo más difícil de cumplir una meta es empezar
Que una vez superado el miedo, encontramos la libertad

Llegamos al cielo al darnos cuenta de que las barreras las creamos nosotros
El cielo es lo que tu quieres que sea.

Carta navideña

Querido Viejito Pascuero:

Quizás pienses que estoy grande para esto, y en cierta medida lo estoy. Pero te escribo para pedirte lo que mis padres -haciéndose pasar por ti- no pueden darme. Ellos se limitan al universo concreto y tangible y te borran de la existencia, quebrando sueños e ilusiones. Pero yo creo en ti, porque se que en la medida en que lo haga tu vas a existir. Por eso te puedo asegurar que hay cosas que solo tu comprenderías, y se que eres el único que se daría el tiempo de hacerme feliz.

Esta navidad te quiero pedir un libro sin fin, para no sentir el vacío que se produce cada vez que una historia llega a su final. No quiero sentir más la tristeza de dar vuelta la última página, o la idea de que las segunda parte siempre es peor, que me impide disfrutarlas de la misma manera. Es difícil dejar atrás los moldes que nos forjaron, es difícil dejar tierra firme y emprender el vuelo.

Esa dificultad me lleva a pedirte también una escalera al cielo, para ir a ver a quienes ahí residen cuando yo quiera. Para ver las cosas desde otra perspectiva, y ser no solo actor, sino espectador de mi vida. Para cruzar el arcoíris y quitarme las ganas de descubrir que hay al final.

No se si me he portado taaaan bien; pero tu que vives dentro de mi sabes que si he echo daño, ha sido sin intención. Por eso se bueno viejito, y haz que esta navidad sea una persona más feliz que el día anterior, aunque menos feliz que el día siguiente.

Phoenos inmortalis

Siempre han sido considerados locos quienes creen que la magia existe. ¿Y quiénes somos nosotros para juzgarlos si no tenemos certeza de la imposibilidad de ésta? Porque la verdad es que no hay nada escrito; los hechos son subjetivos al depender de la percepción, y la ciencia en que tanto nos escudamos se reinventa a sí misma una y otra y otra vez, eternamente. ¿Son los extraterrestres y los viajes a otras galaxias un recurso de la ciencia-ficción? ¿Son producto de nuestra imaginación los magos y las brujas, los sapos encantados y el genio de la botella?

La vida es magia, el milagro de las cosas mas cotidianas nos demuestra que todo es posible. Me gusta imaginar la cara de nuestros antepasados si se hubieran enterado de como sería la vida en nuestro siglo. Lo que para ellos era un absurdo irrealizable para nosotros es parte de nuestras vidas a tal punto que nos parece surrealista una vida sin el nivel que hemos logrado. A veces debiéramos detenernos más en lo mágico del televisor, del computador, de la inteligencia artificial. Porque las máquinas no son más que minerales y metales extraídos de la naturaleza y moldeados para dar vida no solo a lo electrónico, sino a la mente universal plasmada en el metal.

Pero es en lo orgánico en donde vemos la esencia de lo mágico. En esa diminuta semilla que explota, crece y se transforma en algo grande, en algo que nace y que muere. Así como Jesús multiplica peces y panes, los vegetales transforman la luz del sol en alimento, demostrando que la energía está en constante transformación. Esa energía está en nuestras vidas, en nuestros pensamientos y emociones. Esa energía es la magia que nos permite sanarnos con la mente, que nos permite expresar nuestra interioridad en el aura; es la energía que nos mueve a decidir mover un músculo y tomar un camino. 

Si nuestra mente es tan poderosa, ¿qué nos asegura que tras nuestra imaginación no se encuentra un mundo real y tangible? ¿Por qué tildar de imposible la existencia de verdaderos magos y brujas? Somos magos y brujas manipulando la energía que transita por este universo y tantos otros. La misma magia que nos compone es la que crea nuestros sueños, lo tangible y lo intangible no son más que formas distintas de agrupar la misma energía. La magia existe, y si todos lo supieran el mundo sería un lugar mejor.

Paren el mundo, me quiero subir!

Nuestro problema como especie es que tendemos a ver nuestras construcciones como entes individuales que se separan de nuestro dominio. De esta forma nos desligamos de nuestra responsabilidad ante los momentos críticos. Intentamos resolver aquellos temas que nos aquejan, como la desigualdad. No obstante la solución no es posible en tanto asumamos nuestro rol protagónico en estos problemas. Porque nosotros construimos  y somos desigualdad, porque el capitalismo no es más que la forma en que yo o tu vivimos nuestro día a día. La población se pregunta por qué el problema no se soluciona, la población le echa la culpa a los poderosos, los poderosos intentan resolver el problema desde una posición externa; de esta forma nadie asume el error como propio, de esta forma no se resuelve nada. 
La mayor ilusión que nos domina es que un sistema es dueño de nuestras vidas. Mas bien queremos creerlo porque es mas fácil mantenerlo todo como está, porque la verdadera solución es demasiado para nuestro ego.
Si todos asumiéramos nuestra cuota de responsabilidad todo sería tanto más fácil... Si yo lo hago, tu lo harías? 

Vibraciones al vacío

Quiero ahondar en ese halo de apatía que te envuelve y te armoniza.
Tus sentimientos son tan meticulosamente pragmáticos que parecen plásticamente perfectos. 
Y tus ojos, dos pozos perfectamente redondos, como una construcción humana. 
Eres tan calmo, que espero esa gota que te desborde;
tu indiferencia es como el jazz, grito oculto en melodía. 
Quiero ser el acorde de la discordia, o el falsete que lleva lo finito a lo imposible.
Tú, roca realista
Yo, sinfonía impresionista. 

Entre actos

Me perturba ese constante devenir elíptico de la realidad...
Todo se repite, las mismas piedras se cruzan en nuestro camino. Los mismos pensamientos a la misma hora, la voz de Jeff sonando una vez más con sus octavas extasiantes e incansables. La misma sonrisa al espejo en una caricia narcisista.
Vale la pena la longevidad del ser humano bajo un mismo libreto? Para nuestros compañeros del reino animal no hay día igual.

Haciendo malabares con los dedos y las teclas

El camino que transitan las ideas, desde la mente hasta la punta de los dedos, es largo y sinuoso. Muchas mueren, otras quedan a la deriva entre la clavícula y la tibia; las que llegan a la meta son aquellas lo suficiente meméticas.