Abro los ojos, la luz me ciega, los cierro nuevamente. Un martilleo en la cabeza lleva rato molestándome, pum me dice, y pum pum pum me repite pensando que no lo escucho. En realidad simplemente no lo entiendo, no hablamos el mismo idioma en una sociedad en la que ya nadie se da un minuto para escucharse. Me levanto rápidamente en busca de un vaso de agua, vuelvo a caer en medio de mareos y náuseas. Luego no hay nada; ni ayer por la noche, ni penas pero tampoco alegrías. Lo malo es que no se que hice, lo bueno es que si hay algo de que avergonzarme no lo recuerdo. Gracioso, cada vez que queremos olvidar ahogamos nuestros recuerdos en el alcohol. Lo no tan gracioso es que hay personas que darían la vida por recordar aunque sea por un instante.
Hace unos días fui a ver a mi abuela, extrañándola fui en busca de esos abrazos que solía darme por ahí por los hermosos noventa y tantos. Al llegar abrí mis brazos y así me quede esperando un abrazo que nunca más llegaría , porque para mí era mi viejita pero para ella yo ya no era más conocida que la persona con la que compartes el asiento en la micro. Duele saberte un desconocido para alguien a quien quieres tanto, pero duele más ponerte en su lugar.
Hacemos de nuestra vida una competencia, y en esa carrera por ser los mejores nos perdemos los pequeños detalles, que parecen insignificantes y que sin embargo son los que le dan colores y matices a nuestra vida. Son esas nimiedades las que hacen de cada segundo algo maravilloso, y sin embargo preferimos dinero, belleza, poder.
Es patético venderse por algo material que luego no recordaremos que tuvimos. Se gasta mas dinero en cirugías estéticas y pastillas para adelgazar que en buscar una cura para el Alzheimer. Pues bien, todas esas personas van a morir sin recordar lo delgadas y bellas que fueron. Y lo que es peor, van a morir solos. Porque veo en los ojos de mi abuela la soledad, y aunque en realidad no está sola no hay forma de hacérselo saber. No puedo plantarme frente a ella y presentarme como su nieta si ella ni siquiera recuerda que tiene hijos, si cada día sale con su maleta a la calle esperando que la recoja su difunta madre, con la que cree que aún vive.
Con estos pensamientos en mi mente me puse a tomar para borrar todo recuerdo de mi memoria, y esto es lo último que recuerdo. Ahora que me despierto con la garganta seca y el estómago dando vueltas, pero con mi cabeza ligera como una pluma, ahora es que me desespero por una noche de olvido. Lentamente me siento en la cama con más calma de la que realmente siento, e intento forzar mi mente a que me regale aunque sea un flashback de la pasada noche. ¿Qué hice anoche? ¿A quienes vi, con quienes compartí un momento agradable? ¿Fue realmente agradable o valió la pena olvidar? No me puedo imaginar como será olvidar la vida.
ahora que lo lei nuevamente, no se si me gusto tanto, no por tu forma de escribir o el como abordaste el tema, todo lo contrario, me encanto lo que trataste, en verdad consideramos nuestra memoria como algo propio y no concebimos que en algun punto de nuestra vida esta no nos acompañara de la misma forma que lo hace ahora y la desaprovechamos, en estos momentos deberiamos forjar momentos hermosos que nos acompañaran mientras tengamos memoria, que ganas de volver a experimentar, ser transportados a esos momentos con nuestros seres queridos que ya no estan con nosotros y poder hacer un poquito mas de lo que en su momento no pudimos hacer, un abrazo..una palabra..un beso..un gesto de cariño...
ResponderEliminarsalud por esa gente enorme!
lo que no me gusto es que siento que estas muy determinada por lo que el resto espera de ti, lo que quieren que hagas o lo que debes hacer, es algo que no es parte de ti misma y por eso no me gusta, porque al leerte lo sentia asi, quizas estoy puro weando, seria bakan que asi fuera, porque eres una persona demasiado especial y me refiero a muchos aspectos, tantos los buenos como los malos, aunque estos ultimos sean mas jajaja
y no seai barsa con lo de la caña, eso es pan de cada dia.