Priorizar, ahorrar, elegir, optimizar, ser eficiente, rendir, actuar bajo presión constantemente. El ritmo de vida que llevamos nos hace tomar una y otra vez desiciones que no procesamos hasta que ya no hay vuelta atrás. No es nuestra culpa si nos equivocamos a menudo a la hora de elegir, somos humanos y tan solo una máquina podría elegir lo correcto en tan poco tiempo. Sin embargo el sistema no nos perdona el mas mínimo error y nos da un castigo que no merecemos. Es ahí donde nos frustramos y nos invade el miedo a elegir; no hay razón para hacerlo si el precio a pagar es tan caro, simplemente no vale la pena.
Es mas fácil dejar que otros elijan por nosotros, total si tomamos el rumbo equivocado no va a ser nuestra culpa. Dejamos nuestras responsabilidades en manos de otros a quienes no les corresponde hacerse cargo de nuestros tropiezos, y de esa forma pasamos nuestra vida escondiéndonos en excusas que no nos dejan vivir tranquilos. Estamos constantemente culpando a los demás por todo y al final nos amargamos porque sabemos que somos nosotros quienes estamos equivocados pero no somos capaces de aceptarlo, nos da rabia no poder hacerlo aún queriendo terminar con toda batalla de orgullo que agota nuestra psiquis .
En un mundo donde ser lo más parecidos a dioses vende, nosotros vendemos nuestros sueños y anhelos en el minuto en que le cedemos al otro nuestro derecho a decidir por nosotros mismos. Entregamos en bandeja nuestro futuro a alguien que finalmente va a estar en las mismas, por lo que delegará la desición a otro y así sucesivamente, lo que hace imposible saber quien está forjando nuestro mañana.
Somos marionetas del sistema. Sin embargo, éste está constituído por todos y cada uno de nosotros, nadie más que uno mismo es quien termina enredándose con sus propios hilos.
todo lo que uno hace, sea bueno o malo, trae consecuencias en el futuro...
ResponderEliminarestá bueno Ale, me gustó harto (: