Me siento a escribir sin tener idea de lo que va a salir de esto, por el simple hecho de hacerlo. Sin volver atrás escupo ideas sin pretender que tengan coherencia alguna. Llega un momento (este momento) en que tenemos tantas cosas en nuestra mente que necesitamos dejarlas salir para así liberar pensamientos que por estar ahí nos hacen más mal que bien. No me refiero necesariamente a pensamientos negativos.
Y es que a veces lo que no tomamos por malo nos hace tanto daño como una idea negativa, así como comer cualquier cosa en exceso por muy inofensiva que sea nos termina cayendo mal. Pero lo que nos hace más daño por lejos es categorizar las cosas, encasillar la vida fragmentandola en pedazos que en realidad deben ir unidos unos con otros para juntos conformar la esencia de lo que nos define.
Por ejemplo, no podemos separar las alegrías de las tristezas; lo que nos hace alegres muchas veces es conseguir vencer aquello que nos causaba un mal, vencer los obstáculos que la vida nos presenta para lograr aquello que tanto anhelamos.
Si es verdad que mientras más nos esforzamos por conseguir algo más felices somos cuando lo logramos, entonces podríamos decir que nuestra verdadera meta no es alcanzar la plenitud porque nos conformamos con el camino fácil. Pretendemos conquistar nuestro mundo desde la comodidad de nuestras camas y luego nos sentimos infelices y nos llegan las crisis existenciales porque ¡sorpresa! el cumplimiento de nuestras metas no nos satisface tanto como esperabamos. De esa frustración nace una canción anarquista en contra de un sistema que es culpable de no darnos todo en bandeja, o de una vida perra que no es lo que quisieramos porque no fuimos capaces de mover un dedo para tomar las oportunidades que se nos presentaron y que no supimos-quisimos-ver.
La vida es tan simple, y somos nosotros con nuestra idiosincrasia los que la complicamos. En un mundo donde ser reyes del drama está tan de moda, quien ve la vida como un fenómeno sencillo es estigmatizado de poco serio y superficial. ¿Desde cuándo las preocupaciones de más son sinónimo de madurez? Los más maduros son quienes disfrutan de las simplezas de la vida y se siguen maravillando ante lo cotidiano. Morirán en paz quienes luchen por cada uno de sus sueños, y aunque no cumplan cada uno de ellos tendrán la certeza de que cada lucha no fue en vano y que no pudieron perder menos así como no hubiesen podido ganar nada más.
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